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octubre 29, 2009

Yo no sabia que no tenerte
podia podia ser dulce como nombrarte para que vengas
aunque no vengas
y no hayo sino tu asuencia
tan dura como el golpe que me di en la cara pensando en vos


mi tactica es quedarme en tu recuerdo, no se cómo ni sé con que pretexto, pero quedarme con vos

julio 29, 2008

... Ne...




Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.


Girante, errante noche, la cavadora de ojos.


A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.



Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.


Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.


Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.


Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.


Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.


Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.


Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.


Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.


Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.



Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.


Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas
para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.


Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.



Neruda.


http://www. yoyita. com/poema_xi. htm

julio 05, 2008

Vestido rojo

Sobre tu rostro el sol actuaba,
dejaba ver los detalles de tu belleza
de blanca piel, sobre tus hombros hay marcas de algo que pudo haber sido doloroso,
quisiera acariciar tiernamente para transmitir mi empatía.
Ahí estas, dama hermosa,
labios tentadores que combinan con tus vestidos,
pero que linda sonrisa esconden!
gracias por regalarme una,
las sonrisas extrañas me intrigan,
¿con qué intención me la obsequias?
Te has dado cuenta, me causas una tremenda admiración
y tu cuerpo es casi perfecto, tu voz
por momentos quisiera saber de ti.
Juegos de miradas inquietantes,
tus ojos con una profundidad de mar
mi barco quiere recorrerte,
eres mi reflejo
fantaseo con noche bajo luna en una oscuridad casi total
platicando,
mujer linda me comprendes
y lo sé por tus miradas coquetas.
Te esperaré sin falta,sé mi amiga.

Intimemos

junio 02, 2008

Gozo del sexo


e.e. cummings
(Estados Unidos, 1894-1962)

¿puedo palpar? dijo él
(gritaré dijo ella dijo ella
sólo un poquito dijo él
sería agradable dijo ella

(¿puedo tocar? dijo él
¿qué tanto? dijo ella
mucho dijo él
por qué no dijo ella

(Vamos dijo él
no muy lejos dijo ella
qué es muy lejos dijo él
donde tú estás dijo ella

¿me puedo quedar? dijo él
en qué lugar dijo ella
como en este dijo él

si me besas dijo ella
¿me puedo mover? dijo él
¿eso es amor? dijo ella
si lo deseas dijo él
tú quieres matar dijo ella

pero eso es la vida dijo él
¿pero y tu esposa? dijo ella
en este momento dijo él
¡ah! dijo ella

punta-arriba dijo él
no te detengas dijo ella
oh no dijo él
despacito dijo ella

¿tte vienes? dijo él
¡mmm! dijo ella
¡eres divina! dijo él
Eres mío dijo ella


Anaya, José Vicente. Gozo del sexo:antología poética. México, Alforja, Arte y Literatura, A. C., 2006. 78 p.

mayo 31, 2008

Coplas por la muerte de su padre

Jorge Marrique

Coplas por la muerte de su padre

Recuerde el alma dormida
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callado;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor,
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera, tiempo pasado
fue mejor.
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir…

(Continúa) En libro

Tr. Blecua Alberto. Poesía Medieval Española. España, Salvad, c1972. 186 p.